lunes, 25 de mayo de 2015

POTAJE DE JUDÍAS BLANCAS CON MEJILLONES


Ya lo dice el refrán: 'hasta el 40 de mayo no te quites el sayo'. Las últimas lluvias de primavera nos han dejado el ambiente lo suficientemente fresco como para que nos apetezca un plato de cuchara, por lo que aprovecho para publicar esta receta que se me había quedado rezagada desde el pasado 'lunes de pascua'.Ya sabéis que algunas veces publico a destiempo pero quedamos en que esto era un hobby ¿verdad? :o) El plato de hoy debería llamarlo 'potaje de cuaresma alternativo' : Los no creyentes tampoco nos libramos de los rituales, pero aprovechamos el rato, He cambiado los tradicionales garbanzos, las espinacas y el bacalao de toda la vida, por otra clase de legumbre, otra verdura y otro pescado. De propina también  he puesto un trozo de chorizo 'triturado', osea que... me he salido del guión completamente ¿Pasa algo? Pues no, simplemente esta será una receta más en el universo de los potajes de vigilia, por si un día a alguien le apetece probar la versión políticamente incorrecta pero "deliciosa", de esta cocinera agnóstica,  

LA RECETA

Ingredientes: (6 personas) -  Potaje: 3 tazas de judías blancas secas o 450 gr. aprox. / 2 tomates / 1 pimiento verde / 1 cebolla / 2 hojas de laurel /  ½ cabeza de ajos, o una entera si es pequeña, sin desprender los dientes de ajos de la raíz / Un trozo de chorizo de unos 50 gr. aproximadamente / 3 cucharadas de aceite de oliva virgen / 1 cucharadita de sal / 1 pizca de pimienta  // Salteado: 1 calabacín mediano / 1 zanahoria grande / aceite de oliva virgen // Acompañamiento: 1 kg. de mejillones frescos // 1 huevo cocido por cada comensal.

Recuerda que...
  • Puedes sustituir los mejillones por almejas gruesas de Carril, berberechos frescos, langostinos o bacalao / también puedes cambiar el calabacín y la zanahoria por hojas tiernas de espinacas, o nada / El chorizo, obviamente, es opcional / La legumbre 'reposada' o preparada con antelación, mejora / Se conserva en el frigorífico tres o cuatro días perfectamente / Se puede congelar. 

Elaboración:
  1. Primeramente dejaremos las judías blancas en remojo durante al menos 10 horas o toda la noche en un recipiente amplio con agua suficiente que las cubra, teniendo en cuenta que su tamaño aumentará más del doble. 
  2. Pasado el tiempo escurriremos la legumbre, la pondremos en una olla y la cubriremos con 6 tazas de agua (el doble que tazas de legumbre seca hayamos puesto) de manera que quede cubierta dos centímetros aproximadamente por encima de la misma. Añadiremos los tomates lavados y cortados por la mitad, el pimiento lavado, despepitado y también cortado por la mitad, la cebolla pelada y cortada por la mitad, las dos hojas de laurel, la cabeza de ajos enteros pegados a la raíz y un chorro de aceite de oliva. Llevamos la olla a ebullición e iremos retirando la espuma o impurezas (reacción natural de todos los caldos) que se genera en la superficie de la olla con la ayuda de una espumadera o cuchara. Salpimentar. A continuación bajar el fuego y mantener una ebullición suave y constante durante una hora o una hora y media, el tiempo variará según el tipo de legumbre que hayamos puesto, cuanto más tiempo la hayamos tenido almacenada más tardará en cocerse. Es importante cocer la legumbre a fuego muy lento para evitar que se rompa. 
  3. Mientras tanto lavaremos y cortaremos el calabacín y la zanahoria a bastones pequeños y los saltearemos en una sartén con varias cucharadas de aceite durante unos cinco minutos; no será necesario que se hagan del todo, ya se terminarán de hacer luego. Reservar.
  4. Cocer los huevos partiendo de agua fría, durante doce minutos contando el tiempo a partir de que el agua empiece a hervir, después se refrescarlos bajo el agua del grifo para cortar la cocción y evitar que se recuezan. Reservar.
  5. Pasamos los mejillones brevemente bajo el agua del grifo (en este caso no será necesario quitarles las incrustaciones de las valvas) durante su manipulación deben reaccionar y cerrarse (señal de que están vivos), desecharemos los que estén rotos o abiertos y no reaccionen al movimiento. Ponemos los mejillones en una olla tapada sin nada de agua a fuego vivo durante dos o tres minutos o hasta que se hayan abierto completamente. Recuperamos el agua de mar que hayan soltado los mejillones (aproximadamente un tazón) colamos las impurezas y la echamos a la olla de legumbre como si de un fumet se tratara. Retiramos los mejillones de sus valvas y reservamos.
  6. Una vez haya terminado de cocerse la legumbre, recuperamos la cebolla, los ajos, los tomates y el pimiento de la olla, retiramos las pieles de los ajos, tomate y pimiento y trituramos el conjunto junto con el chorizo cortado a trozos pequeños, de manera que quede como una pasta. Devolvemos lo ya triturado a la olla, revolvemos y añadimos los mejillones, el calabacín y la zanahoria reservados. Hervir a fuego lento diez minutos más para integrar sabores y servir.
  7. En el último momento, decorar cada plato con un huevo cocido cortado a cuartos. 
 ✚ ✚ ✚
Las Secuencias:


Fesolets de Santa Pau: Judía blanca de forma pequeña y redondeada, piel finísima, sabrosa y poco harinosa. Esta es una variedad local, pero se puede utilizar cualquier otra perfectamente: habichuelas del sur, alubias del norte, frijoles del otro lado del charco, etc...

Fesol de Santa Pau (Garrotxa, Girona)

Cebolla, tomate, ajo y pimiento.





Aquí puse en práctica el truco de toda la vida de nuestras madres y abuelas, es decir: triturar la cebolla, los ajos, los tomates y el pimiento una vez cocidos para espesar el potaje sin que para ello sea necesario ponerle harina, de esta manera los guisos de legumbre quedan con mas cuerpo y más sabor. El chorizo se lo puse de propina 'a modo de camuflaje' (en ese momento no tenía pimentón y lo solventé así), os tengo que decir que con el toque de chorizo queda divino, pero 'ojo', debe ser en poca cantidad eh!  ㋡




Mejillones frescos recién cocidos.



El calabacín y la zanahoria se saltea y se incorpora al final, esto aportará la pincelada de color : Un 'capricho' como otro. ㋡







Los huevos cocidos no pueden faltar.





Y el postre que tampoco puede faltar en un lunes de Pascua (festivo para nosotros) es 'la mona': Un dulce cuya degustación simboliza que la Cuaresma y sus 'abstinencias' se han terminado, pero que disfrutamos por igual creyentes, ateos y agnósticos. Por cierto... un día de estos habrá que estudiar como hacer una 'mona' como esta de la pastelería para tenerla en el blog, verdad...

(los huevos de chocolate del pastel, desaparecieron antes de que pudiera hacer la foto; cosas que pasan... :)

"Mona de Pascua"

¡Amén!