jueves, 30 de marzo de 2017

TORTILLA DE PATATAS (O TORTILLA DE PAPAS)


Este es un plato todo terreno. Preside barras de bar, bufés de fiesta y mesas familiares de toda condición. Sirve de desayuno, aperitivo, comida, merienda o cena. Es el "as de oros" de nuestra gastronomía, hablamos de la tortilla de patatas ¡claro está! 

Hay dos bandos eternamente enfrentados: los defensores de la tortilla "con cebolla" contra los "sin cebolla" y tantas fórmulas infalibles de cocinarla como cocineros la hagan: Gruesa o delgada, muy jugosa o no tanto, poco hecha o muy hecha, grande o pequeña... Ninguna es igual, pero si hay algo en que todo el mundo está de acuerdo es de que la mejor tortilla de patatas del mundo es la de nuestras madres y/o abuelas. Punto pelota. Menos mal que por lo menos en una cosa hay consenso, y es que, desde niños quedamos irremediablemente unidos a la tortilla de nuestra infancia, por lo que no se discute cual es la mejor :o)

En el principio de los tiempos, la tortilla de patatas era un alimento de subsistencia, nutritivo, barato y fácil de transportar, asociado a las guerras y hambrunas de este país. Los huevos en tortilla cundían mucho más si se mezclaban con lo que había en ese momento, ya fueran migas de pan, legumbres y/o patatas cuando éstas llegaron de América. Como dice el refrán "el hambre agudiza el ingenio".  

Como casi siempre ocurre a la hora de buscar el origen de los platos, cada cual se lo intenta llevar a su terreno natal: Que si la inventó un general llamado Zumalacárregui durante las guerras carlistas... Que si la descubrió Alejandro Dumas, cronista del Rey Luis Felipe... Que si el marqués de Robledo... En fin... cuando hay demasiadas hipótesis, en realidad quiere decir que no se sabe. Me pregunto por qué todos los inventos gastronómicos siempre se tienen que atribuir a hombres con rango como reyes, marqueses, generales u obispos y nunca a las dedicadas al trabajo de alimentar a la humanidad, osea "a las mujeres", que dicho sea de paso, nunca son protagonistas de la historia "casualmente". Os dejo con la reflexión. :)

A diferencia de otros productos traídos de América como el tabaco o el cacao, por los que todo el mundo enloquecía, la "papa" no fue bien aceptada en su momento, ni tuvo valor gastronómico hasta mediados del siglo XIX. A partir de entonces la tortilla de patatas pasó de ser cena de pobres a comida de reyes en menos de un siglo. El hecho de que no hubiera constancia escrita anteriormente, no quiere decir que no existiese en el pasado, tal vez se cocinó durante siglos antes de aparecer en los recetarios impresos o sencillamente no se le prestó atención por no tener valor gastronómico o estar relacionada con la comida de los pobres.

En cualquier caso, la patata (o "papa" donde sólo en Canarias y Andalucía siguen llamándola por su nombre real) es un aporte maravilloso de los Andes del Perú, para la gastronomía española, europea y mundial.

✿ڿڰۣ--ڿڰ..

LA RECETA

Ingredientes: 1 kg. de patatas (o 5 medianas) / 6 huevos medianos / 1 cebolla mediana (opcional) / 1 taza de aceite de oliva virgen extra (250 ml. aprox.) / 1 cucharadita de sal. //

Acompañamiento de pà amb tomàquet o pan con tomate (opcional): Pan / tomacons o tomates pera maduros / Aceite de oliva virgen extra / Sal.

Utensilios: 2 sartenes antiadherentes, una amplia de unos 27 cm. aprox. para cocinar las patatas y otra algo más pequeña, de unos 22 cm. aprox. para cuajar la tortilla.


Así la hago yo...


1.- Pelar y cortar las patatas en lascas finas. Reservar.


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2.- Pelar y cortar la cebolla en brunoise o en pequeños dados, sobre una tabla de cortar.

 
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3.- Calentar una taza de aceite de oliva virgen extra en una sartén amplia y antes de que empiece a humear añadir la cebolla ya cortada.


4.- Cocinar la cebolla a fuego muy bajo durante unos 5 minutos. De esta forma no repetirá. Es importante controlar bien el fuego y evitar que la cebolla quede frita, idealmente se debe 'pochar' (es decir, cocinar en aceite ligeramente burbujeante) a fuego lento para que al final no se note y desaparezca cuando se acabe de cocinar con la patata, así dejará en la tortilla un ligero dulzor interesante.


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5.- Pasado el tiempo incorporar las lascas de patata...


... y dejar que se cocinen durante 20 o 25 minutos aprox. a fuego medio-bajo. Yo nunca cubro la sartén de aceite, una taza me parece más que suficiente, por lo que necesariamente hay que revolver cada 5 minutos hasta que veamos que las patatas están blandas o se rompan con facilidad.


Transcurrido el tiempo la sartén tendrá este aspecto.

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6.- Por otro lado batir los huevos junto con la sal en un bol amplio.


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7.- Traspasar las patatas de la sartén con una espumadera y mezclar con los huevos batidos. No es necesario escurrirlas demasiado. A mi me gusta que las patatas dejen "algo" de aceite en el huevo. Otros preferirán escurrir al máximo las patatas de aceite, yo no demasiado. Cada maestrillo, tiene su librillo.


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8.- En una sartén más pequeña, poner a calentar 2 cucharadas de aceite y cuajar la mezcla de huevo y patata a fuego medio bajo durante unos 4 minutos por cada lado. 




9.- Una vez cuajada la primera cara, voltear la tortilla, para ello evitar utilizar un plato del mismo diámetro que la sartén ya que no es nada práctico y resbala. Escoger un plato grande que sobrepase el diámetro de la sartén o bien que sea 'ligeramente' más pequeño de manera que quede 'encajado'. El plato del micro por ejemplo, como el que he utilizado yo, es amplio y perfecto, 

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10.-  Cocinar durante otros 4 minutos a fuego medio bajo mientras le vamos dando forma a los bordes de la tortilla con una espátula.


Aquí la tortilla recién hecha. A mi me gusta dejarla reposar al menos 20 minutos, de esta manera, si hemos jugado bien con los fuegos y los tiempos, el centro de la tortilla (que es lo que más tarda en cocinarse), se terminará de cuajar con el calor residual y quedará jugosísima.

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Para el pan con tomate o pà amb tomàquet, como tantas veces he mostrado, se tiene que hacer en el mismo momento de servir, jamás con antelación. Se restregan los tomates maduros sobre el pan de manera que toda la pulpa quede sobre este (importante utilizar los tomates adecuados), seguido de un hilito de aceite de oliva virgen extra bien repartido sobre toda la rebanada de pan y una pizca de sal en ese orden. 



Tortilla de patatas para todo, desayuno, comida, merienda o cena.


Y por supuesto, como aperitivo también.



*** Si nunca antes habéis hecho una tortilla de patatas en casa, os animo a que probéis; podéis empezar con una más pequeña utilizando la mitad de ingredientes que yo pongo aquí, y ya veréis cómo cada tortilla que hagáis, os saldrá mejor que la anterior :o)

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(No os perdáis este vídeo, así se voltea una tortilla, si señor! y todo lo demás son tonterías :)


¡Que os aproveche!


domingo, 19 de febrero de 2017

PECHUGAS DE POLLO RELLENAS DE HAGGIS / Chicken Breasts stuffed with Haggis


Hoy vamos a rendir honores al Haggis que me trajeron unos amigos como souvenir de un reciente viaje a Escocia.

El Haggis es un protoembutido elaborado a base de asaduras de cordero u oveja (pulmón, hígado y corazón), junto con una mezcla de cebollas, harina de avena, hierbas y especias; todo ello embutido dentro de una bolsa hecha con el estómago del propio animal y que se cuece después (nada más y nada menos). Para algunos puede parecer una extravagancia, aunque para los lugareños representa todo un orgullo nacional. El Haggis es todo un símbolo de Escocia, tan reconocido alrededor del mundo como la gaita, los castillos o las faldas escocesas.

Cada 25 de enero los escoceses celebran con gran pasión su famosa cena de Burns, donde se come Haggis y se bebe whisky a tutiplén. Un evento lleno de pompa, en honor al carismático bardo escocés Robert Burns (1759-1796), quien además de seducir a las jovenzuelas con sus canciones, supo unir la poesía con la casquería (he aquí la grandeza :) al dedicarle una oda al Haggis.


Cada charcutero elabora su propio Haggis. La diferencia entre el que se vende envasado y el que se elabora de forma artesanal, obviamente tiene que ser grande. 

No obstante el Haggis escocés de lata que me trajeron mis amigos, también resultó delicioso, Además de utilizarlo en unas pechugas de pollo, también lo empleé como aperitivo sobre unos nachos; otra opción muy diferente pero también muy recomendable. Mirar...


No es la primera vez que cocino con Haggis; este producto, en su día desconocido y diferente para mi, resultó ser todo un descubrimiento, por eso aprovecho para poner aquí los enlaces de las recetas que hice tiempo atrás con el Haggis que me hizo llegar gentilmente un lector de mi blog desde Escocia. Os convido a que le deis un vistazo a mis antiguas recetas...


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Sin más demora, os cuento con detalle el plato de hoy...

LA RECETA

Ingredientes (para 2-3 personas):

Relleno: 2 pechugas de pollo o pavo deshuesadas, reservando los huesos para el caldo / 150 gr. aprox. de Haggis o butifarra negra / 200 gr. aprox. de beicon finamente cortado / 1 puñado de piñones ligeramente tostados / 1 puñado de pasas malagueñas / Sal y pimienta / Hilo bramante para atar las pechugas.

Acompañamiento (Quenelles de trinxat de col y patata): ¼ de col rizada de invierno / 2 patatas medianas / 2 dientes de ajos / ½ cucharada de pimentón o pimiento molido (opcional) / aceite de oliva virgen extra /  Sal.

Caldo casero: 1 paq. de los que ya venden preparados para hacer caldo, con lo que traiga. Grosso modo : 2 zanahorias / 1 nabo / 1 puerro / 1 cebolla /  1 u 2 chirivías / 1 trozo de calabaza / 1 o 2 ramas de apio / Etc... // 1 Hatillo de hierbas: 2 hojas de laurel, 2 ramas de tomillo, romero perejil, etc. // Carcasa o huesos del pollo que utilizaremos para hacer el relleno / 1 cucharada de sal / Agua.

Salsa de Whisky: ½ vaso de Whisky / 1 taza de caldo vegetal o de pollo, casero o comercial / ½ cebolla grande o 1 mediana (puedes sustituir la cebolla por 200 gr. de champiñones -una docena aprox.-) / ½ taza de nata líquida / 1 cucharada sopera de mostaza (se puede sustituir por salsa inglesa Worcestershire o tomate frito) / Jugo de ½ limón / 1 cucharada sopera de miel o azúcar moreno / 4 cucharadas soperas de aceite de oliva o mantequilla / 1 pellizco de sal / 1 pizca de pimienta preferentemente blanca.

Recuerda que...
· Puedes cambiar el Haggis por butifarra negra o morcilla, aunque no es lo mismo, es otra opción deliciosa / · En vez cocinar al vapor las pechugas, como he hecho yo, puedes hacerlas directamente en el horno (180º horno medio) y cambiar el caldo casero por uno comercial en el que podréis poner a hervir el acompañamiento de col y patata / · El acompañamiento de col y patata (aquí en Catalunya lo llamamos trinxat) vendría a ser el equivalente a un Bubble and squeak que dirían los escoceses, se puede cambiar perfectamente por cualquier otro (zanahoria y calabaza o sólo patata, por ejemplo) pero sabed que la col, además de ser digestiva, tiene efectos quemagrasas, por lo que esta guarnición me parece ideal para acompañar este plato.
•*´¨`*•
Elaboración.

Del relleno: 

1.- Poner las pechugas de pollo abiertas sobre unas lonchas finas de beicon, salpimentar y rellenar con el Haggis, los piñones y las pasas. Envolver con las lonchas de beicon y atar con hilo bramante.




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Del Trinxat de col y patata:

2.- Pelar las patatas, lavar la porción de col bajo el agua del grifo, cortar el tronco duro y los nervios gruesos de sus hojas. si los tuviese (las coles pequeñas de hoja rizada apenas tienen nervios, son las idóneas  para este tipo de preparaciones) y colocar en un recipiente de vapor con agujeros en la base, junto con las pechugas de pollo.




Del caldo:

3.- Poner en una olla todos los ingredientes del caldo y cubrir con 1 litro y medio de agua aproximadamente, o la suficiente hasta sobrepasar los ingredientes un par de cm. escasos por encima. Llevar a ebullición, quitar con una espumadera o cuchara la "espuma" que a veces se genera en la superficie en el primer hervor (reacción natural de todos los caldos). Bajar el fuego de manera que se mantenga un hervor lento y constante. Colocar encima de la olla el recipiente de vapor con las pechugas, la col y las patatas, tapar y dejar que se cocine de 50 minutos a 1 hora aproximadamente. 


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De las Quenelles de Trinxat:

4.- Poner 4 cucharadas de aceite de oliva virgen extra y 2 dientes de ajos laminados en una cazuela, rehogar medio minuto procurando que los ajos no se quemen, seguidamente echar ½ cucharada de pimentón o pimiento molido, revolver rápidamente (sin tardar ya que el pimentón se quema enseguida) e incorporar enseguida la col y la patata ya cocida y charfar o trinxar  con la maza de un mortero o un tenedor. Rectificar de sal, retirar del fuego y dar forma a las Quenelles.


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5.- Para dar forma a las quenelles, como ya hicimos en un enlace anterior (ver enlace), es tan fácil como coger una cuchara del mismo tamaño en cada mano, tomar una porción del trinxat,  verdura chafada o cualquier otro puré y transferir el contenido de una cuchara a otra, hacia atrás y adelante varias veces hasta obtener una superficie ligeramente ovalada.

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De la Salsa al Whisky:

La salsa se prepara mientras se hace el caldo con las pechugas o bien se puede tener ya hecha del día anterior.

Ingredientes Salsa al Whisky

6.-  Cocinar la cebolla con el aceite de oliva o la mantequilla a fuego medio bajo durante unos 8 o 10 minutos aprox. o hasta que se ablande y tenga un color marrón claro pero no quemado (es importante controlar bien los fuegos) pasado el tiempo flambear:  verter el whisky, acercar una llama a la preparación con todas las precauciones del mundo (fuego de gas apagado y extractor de humos apagado para evitar que la llamarada se pueda propagar etc.), la llama se apagará por si sola en unos segundos, cuando se haya quemado todo el alcohol. Si preferís no flambear, dejar que el alcohol se evapore por sí solo durante unos tres minutos, sin más. A continuación incorporar la cucharada de mostaza, la miel, el jugo de limón, la taza de caldo, la sal y la pimienta (la nata no todavía) y cocinar el conjunto a fuego medio bajo durante unos 8-10 minutos. 


Triturar la mezcla con el brazo eléctrico, volver a poner la salsa en la cazuela y seguidamente, antes de que tome demasiada temperatura, añadir la nata, tener en cuenta que el choque brusco de temperatura al incorporar la nata, la puede cortar, una vez incorporada elevar el fuego lentamente, dejar que el conjunto se cocine durante un par de minutos y retirar. 


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De las pechugas troceadas:

7.- Retirar el hilo bramante de las pechugas, dorarlas en una cazuela o sartén con un par de cucharadas de aceite o mantequilla y cortarlas.

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Del plato acabado:

8.- A un lado del plato colocar las quenelles de acompañamiento y en el otro, las pechugas troceadas. Por último, napar las pechugas con la salsa.


No tardéis en probar este plato, ya sea con Haggis o con las variantes que antes he apuntado: butifarra negra o morcilla. 
Ñam!   :o)


¡Que os aproveche!

Feliz domingo.

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(Sonando de fondo para la ocasión:  Julie Fowlis)